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El viaje de mi vida

¿Cómo me convertí en diseñadora de viajes?

Me llamo Adolfina. Nací y crecí en un pueblo de Andalucía (España). Periodista y programadora informática de formación. Pero, ¿quién soy de verdad? Una chica soñadora, cariñosa, amable y empática, amante de la naturaleza y la aventura, me gusta reír, me encanta bailar, adoro leer…

Mi entorno siempre ha estado rodeado de naturaleza y animales. Si a esto unimos mi pasión por conocer distintas culturas e idiomas, tenemos el combo perfecto para ansiar viajar por el mundo a lo Willy Fox. Y es que cada vez que he visto u oído sobre un lugar nuevo, he pensado «¿cuándo voy?». Así comencé a imaginar un futuro en el que viajaría por el mundo, viviendo inmersa en cada lugar, con su gente y su cultura.

Adolfina con las auroras boreales

Entendí cuáles son los viajes que me hacen vibrar

Mis primeros viajes fueron por Europa, más cerca, más rápido. Francia, Bélgica, Reino Unido, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Portugal…
Conocía lugares y personas, experimentaba cómo era vivir ahí. Siempre planificaba mis rutas llenando cada día de todo lo posible que ver y hacer, no quería perderme nada. Sin embargo, a la vuelta, en muchas ocasiones quedaba en mí cierta sensación de que no había sido suficiente, que algo faltaba.

Así descubrí que un viaje debe combinar la intensidad de las ganas por vivirlo, junto con la pausa, la contemplación y la interiorización de la idiosincrasia y la historia del lugar. Tomarle el pulso, vivirlo a su ritmo. Y decidí que no quería ser una turista, sino ser una viajera.

Mi despertar

En 2021 todo cambió. Todo lo que puedas imaginar en el día a día de una persona cambió para mí. Había muchas cosas que no tenían sentido, que me debilitaban sin darme cuenta. Hasta que al fin lo vi y dije basta.

Desde entonces, he trabajado mucho en conocerme a mí misma, en entender quién soy, qué quiero, qué me gusta, hacia dónde quiero ir. No ha sido fácil, es un camino arduo y continuo hasta el final de nuestras vidas. Requiere de mucho valor para enfrentarnos a nuestros propios miedos y dolor. Pero con paciencia, tolerancia, perseverancia, aceptación y el cultivo de mucho amor propio, he conseguido perdonar y perdonarme, aceptarme y quererme. Y esto me ha abierto las puertas a despertar y reconocer mis dones y talentos.

Además, me he aprendido tanto en este tiempo y me he formado en distintas técnicas, como registros akáshicos, comunicación animal o danzaterapia, que me han impulsado a conectar con el Todo mucho más profundamente.

El viaje que me redescubrió

Perú cambió mi vida. En la selva de Iquitos me permití esa pausa e introspección en el viaje. Volví a mi niña interior y me permití simplemente ser. Conocí personas maravillosas, la naturaleza me embriagó y sentí su latido. Me sorprendí a mí misma asombrándome de nuevo ante las pequeñas cosas, volviendo a conectar con mi esencia. Sentí una paz, una calma y una confianza que hacía mucho tiempo que no había sentido.

Con todas las experiencias de mi vida, comprendí que la vida misma es nuestro propio viaje. Sigo amando viajar, maravillarme ante la inmensidad y el esplendor de nuestra Tierra me llena el alma. Pero lo hago en un balance entre la exploración y la quietud, entre la aventura y la calma. Y vivo cada día siendo una viajera del mundo y de la vida.

Soy la creadora de Revealing Travels, diseñadora de viajes transformacionales en grupo. Te invito a que me acompañes en mis próximos viajes y juntos descubramos todo lo que nuestro mundo nos ofrece para revelarnos a nosotros mismos y vivir en nuestra propia esencia.